Colaboraciones

Silencio en Manhattan

Por Inmaculada Lara Bonilla.

Abril, un mes cruel difícil para las palabras. Me moví ​ a tientas​ con y sin ellas cada día, desde ​su principio inquieto hasta ​el silencio reconfortante o temible de la noche​, según el sonido de las sirenas​. Navegábamos desorientados desde el principio de una videollamada a su despedida –quién sabía con qué retorno–, desde un poema de la era pre-covid a un mensaje que aliviara la mañana. Las palabras​ c​aminaban torpemente una detrás de otra o hacia los lados, como buenamente podían. Tocaban las puertas con cautela; no se atrevían a pisar las desiertas avenidas.

Aún ahora no sé cómo ensartarlas vadeando tópicos o incómodos silencios. Sobre la ​fina membrana de las horas​ sin reloj y ante la ​ligereza​ múltiple de los oídos, los malentendidos abundan tanto como los amores. Los oídos y los ojos se fijan en el paso desconocido de la enfermedad, en la tensa calma acampada en nuestra calle, atenta a que la noche pueda o no vestirse de rojo. Salgo cubriendo mi boca, miro a la pequeña transeúnte sin mascarilla, y las palabras no son un arma cargada de futuro. No están a mi disposición; no son herramienta. Cómo decir que, poco más allá, el mundo es enteramente del sol y de la luna, del magnolio o de los pájaros, que cantan ignorando los centenares de humanos muertos. Cómo decir cómo huelen o que duelen los cuerpos, o que las sirenas no cesan en este muy alto Manhattan, o hablar del exhausto cuidado de los enfermos en pasillos. Y cómo nombrar la sensación de haber perdido el hogar de unos abrazos.  Los vuelos intermitentes de la cautela y la incertidumbre lo confunden todo. ​Las palabras rondan de puntillas la silueta de la muerte en este nuevo aleph de grises tordos.

Las imágenes pertenecen a la autora del texto.

Y es que ellas ahora no son del lenguaje. Son, humildemente, de la pandemia. Cuando aparecen, su cuerpo está hecho de ​carne tenue. Del aire que pasa por laringe​ más o menos ​sana.  Y a la vez, las palabras y sus sombras pesan ​como​ nunca entre números y emociones en ruleta​. “¿Cómo estás?” o “buenos días” significan otra cosa. Llegan a otros oídos. ¿“Te llamo después” significará “te amo”? ¿Y un “cómo estás” será un “estoy a punto de decir algo terrible​”?​ Empujado por un aire denso, el alud de las incógnitas nos conduce deseosos al silencio.  

Silencio mientras esperamos la próxima reunión, la descarga de noticias, o la insinuación de que alguien amado o conocido pueda estar enfermo. Silencio entre las voces cautas. Silencio-hogar instalado en las alfombras. Silencio para escuchar el otro alud: el del pecho y sus​ sonidos de vida o de ​alarma. El que sostiene el aire de la voz, lo claro o lo turbio en la garganta, o un torrente desordenado de vocales torpes.  O quizá un canto que ilumina la noche o la mañana. Uno que, con algún acierto o cierto bien hacer, no desperdicie la vida. Ahora que no hay dónde ir, ni postes que marquen los comienzos, la gracia radica en saber cuándo comenzar, cuándo terminar, y cuándo no decir, porque todo simplemente es, y es así. Quizá, en esta gran casa-silencio de más de ocho millones de personas, las palabras sí estén cargadas de futuro. Ahora, cuando, por ética o por miedo, por amor o por deseo, querríamos solamente una palabra que pueda salvar la vida.  Nada inerte, nada superfluo. Quizá este callado Manhattan nos convierta en seres más musicales, más poéticos.


Inmaculada Lara Bonilla es escritora y profesora de literatura en la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). Su poesía, escrita en castellano y en inglés, ha sido publicada en revistas de creación literaria como Stone Canoe, Literal Magazine, ViceVersa y Enclave y en la antología el volumen Luna y panorama en los rascacielos (2019 y 2020).  Sus ensayos sobre pensamiento feminista y literaturas hispánicas y latinas transnacionales han aparecido en revistas como Latino Studies, Public, New York History, Chicana/Latina Studies, Cuadernos de ALDEEU y el volumen American Secrets: The Politics and Poetics of Secrecy in the Literature and Culture of the United States (2011). Lara Bonilla dirige el Instituto de Escritores Latinoamericanos de Hostos Community College (CUNY) y es editora en jefe de su revista, Hostos Review/Revista Hostosiana.

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